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Colorantes en polvo para jabón líquido

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Colorantes en polvo

Si quieres conseguir un jabón de manos o un gel de ducha con un color vistoso y llamativo te invitamos a que eches un vistazo a nuestros colorantes en polvo. En esta sección encontrarás una gran variedad de tonalidades con las que podrás dar un toque divertido a tus creaciones Diy. Puedes hacer un gel de ducha en tonos rosas, verdes, amarillos o un jabón de manos rojo, azul, violeta… Las posibilidades que ofrecen estos colorantes hidrosolubles en polvo son muchas. Con ellos también podrás colorear tus champús caseros.

Trabajar con estos colorantes es muy sencillo: basta con disolver una pequeña cantidad del colorante en polvo, media cucharadita aproximadamente, en una mínima parte de agua desmineralizada. Mezclamos bien con un mortero y, posteriormente, lo incorporamos a nuestro preparado. Así de fácil conseguiremos llenar de color nuestros productos de higiene y cuidado personal. No es recomendable añadir directamente el colorante en polvo sobre la base de jabón líquido o champú, ya que se quedarán grumos sin dispersar y no tintará bien.

Estos colorantes en polvo son cosméticos, por lo que se pueden añadir perfectamente a nuestros jabones y champús. Al ser un colorante muy concentrado, con una pizca es más que suficiente. No es recomendable excederse de la cantidad recomendada porque podemos llegar a manchar la piel. Siguiendo estos sencillos consejos es muy fácil obtener unos champús y jabones líquidos de colores que conservan su transparencia.

Verás que contamos con colores vivos e intensos. Tenemos gamas de rosas, verdes, amarillos, rojos, azules, violetas… Podrás comprar desde pequeñas cantidades hasta otras más grandes: desde 10 gr a 500 gr. Como ya hemos explicado, hay que añadir poca cantidad, por eso cunden mucho.

Es importante tener en cuenta que estos colorantes funcionan muy bien en geles y champús base o ya saponificados. Y es que son de buena calidad, pero a la par resultan sensibles. Por eso, pueden menguar de intensidad con la luz o el calor. Una vez que los hayas utilizado, debes conservarlos en un lugar sin luz directa, sin humedad y perfectamente cerrados.